Poco a poco

miércoles, 5 de mayo de 2010

Saliendo del agujero...

Después de varios días llorando por las esquinas, llorando hasta dormir de agotamiento, llorando de impotencia, llorando y simplemente llorando por una vida tan triste y solitaria... puedo decir que por fin empiezo a remontar...
Han pasado varias cosas: cambios de aire, borracheras, conocer nuevas personas y simplemente olvidarme de los problemas, de la ciudad y sobretodo de ti (o al menos intentarlo).
No diré que ha sido mano de santo porque te echo mucho de menos, eres un constante en mi mente; pero sé que no me convienes, sé que merezco algo mejor.
Alguien que te dice que te ve más como una amiga, que echa de menos a la ex y que se va a vivir fuera del país aunque tú le parezcas alguien que valga la pena y que le gustas, no se merece (para nada) ni las buenas noches.
Pero la huella se ha clavado bastante honda en mí... recordar que siempre tengo la mala suerte de no conocer al adecuado, de sentirme utilizada, despreciada, la sensación de que se ríen en mi cara... me hunde en la más triste y puta miseria...
Así que borrón y cuenta nueva; a otra cosa mariposa...
Sé que aún me queda un largo camino por recorrer, sólo he empezado a vislumbrar la tenue luz que me debe guiar por la vida... espero tener la suerte de acertar esta vez y salir de este laberinto que parece no tener fin, y aunque me vuelva a equivocar espero aprender y salir adelante otra vez.
Caer está permitido, levantarse es una obligación y no dejaré que nadie (y menos tú) me pisotee para que ni levante cabeza.
Últimamente me estoy aficionando a The Muse... aquí dejo el enlace de una de las tantas canciones que resuenan por mi habitación mientras -entre otras cosas- lloro, me lamento y maldigo el día en que te conocí...



http://www.youtube.com/watch?v=zhAmug6Ts6o&feature=channel

lunes, 26 de abril de 2010

A punto del suicidio emocional



No hay peor sensación que sentirse abandonada y desolada, sentir que a nadie le importas ni importarás, que eres prescindible, que sólo te tienen en cuenta cuando les interesas. Es decir, sentir la pura soledad mientras tu mísera tristeza hace asomo de la forma más húmeda posible sin apenas poder controlarla.

La inseguridad de que tu propia existencia sea necesaria en este mundo te embarga constantemente, lo único que te distrae es asistir a prácticas pero entonces te viene a la cabeza la puta comida, tu otra obsesión… ¿Cuándo empezó todo esto? Creo que desde siempre he sentido ese rechazo por parte de la gente, ese sentirme fuera de lugar, esa tendencia a aislarme y nunca encontrarme integrada… lo otro surgió como quien no quiere la cosa, quizás como única manera de tener control sobre algo que me atañe: mi alimentación…

No sé, a veces pienso que debería morir… no suicidarme, porque no tengo el valor necesario, pero sí que me pasara alguna desgracia: un accidente u otra cosa… pero sería injusto hacer padecer tanto dolor a la familia y considero que esa sería la forma más cobarde de solucionar mis problemas.

Y mientras tanto, tienes que poner tu mejor sonrisa, fingir que no te das cuenta y sobrevivir cada día durante ya casi 22 putos años.

Pero las cosas no mejoran si lo único que sabes hacer es autocompadecerte, si no cambias o al menos lo intentas. Tu personalidad depresiva y tu baja autoestima no ayudan y menos si te desmoralizan cuando empezabas a ver la luz… pero la vida continua y o lo coges o lo dejas, está claro… el problema viene cuando te ves en un futuro más amargada que un café solo, más solitaria que las brujas de las pelis y criando una multitud de felinos…

Nadie dijo que vivir fuera fácil, solo espero algún día salir de este agujero que parece no tener salida. Aunque mientras, me gustaría esconderme y hacerme chiquitita…

sábado, 29 de agosto de 2009

Empezando... otra vez

Hace ya meses desde que cree el primer blog pero pasó tan desapercibido que lo abandoné. Este hecho dice mucho de mí: nunca he destacado y enseguida me canso de las novedades, aunque espero que esto acabe con este blog.


En este tiempo, he fluctuado tanto de peso y he realizado tantas cosas que ya no recuerdo. Decir que los peores periodos de tiempo, sin duda, fueron la qunicena de exámenes y los meses estivales que permanecí en casa paterna --> control continuo. Ahora que ya esto en "mi piso" (alquilado por los papis) pensaba que no tendría a nadie hacechándome en la hora de la comida, pero ya no recordaba a los compañeros de piso, que no paran de decirme: "Qué poco comes, no? A ver si tu madre va a tener razon".


A parte de esto, mi vida sigue igual de pésima (uyyy tan optimista como siempre), colgada por el mismo tío pero pasa tanto de mí, empezando a estudiar para septiembre y a punto de empezar a amargarme por el curso que comenzará a principios de octubre (4ºde medicina). Pero mejorará, no? Sí, por lo menos tengo las pilas cargadas para ello! jeje.


Bueno, me despido...


Besotes alados!